Cómo elegir

Joyas de corazón para regalar o llevar cada día

No todos los corazones dicen lo mismo. Los hay abombados, que brillan en cuanto te mueves, y calados, que solo dibujan el contorno.

Los collares son lo más directo: el corazón queda a la vista. Los anillos son de aro abierto, así que se ajustan al dedo y no tienes que acertar con la talla. Los pendientes son el detalle pequeño, un corazón que se mueve contigo. Y el brazalete es el gesto más rotundo: rígido, sin cierre, entra y sale solo.

Elijas el que elijas, un corazón se entiende sin explicación. Por eso funciona igual de bien para regalar que para quedártelo.

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